La protesta de los filósofos presocráticos
Los filósofos presocráticos son aquellos filósofos anteriores a Sócrates que postularon un principio natural como origen del cosmos. Tales de Mileto propuso el agua, Anaxímenes el aire y Jenofonte de Colofón la tierra, es por ello que también son llamados filósofos de la naturaleza. Puesto que buscaron explicar la naturaleza a partir de la naturaleza misma y no de referentes externos. La palabra naturaleza está asociada a Colombia debido a los innumerables recursos naturales con los que cuenta el país cafetero. Por lo que, al estudiar estos pensadores del siglo VI a. C, se me hace imposible no pensar en Colombia. ¿Pero, qué tienen que ver los filósofos presocráticos con Colombia?
Según los manuales de historia de la filosofía, Tales de Mileto es considerado el primer filósofo de la historia de occidente. Frente al interrogante: ¿Cuál es el principio del cosmos? Tales abandona la explicación mítica para postular el agua como principio de todas las cosas. La filosofía nace con el paso del mitos al logos (razón), y al parecer, Tales de Mileto fue el primero en dar este paso. Al leer esta sentencia de Tales y el valor que daba al preciado líquido (agua) se me hace imposible no pensar en la hidrografía colombiana.
Colombia se encuentra bañada por dos océanos: el Atlántico y el Pacifico, que juntos suman más de 2.900 kilómetros de costa. Tres cordilleras se lavan de aquellas aguas: la Occidental, la Central y la Oriental, con nevados, volcanes, altiplanos, sabanas y valles. Que a su vez se nutren de arroyos, quebradas, riachuelos, ríos, lagos, ciénagas y humedales.
De todo este panorama hidrográfico, solo el departamento del Atlántico cuenta con el rio Magdalena, considerada la principal arteria fluvial del país. Además, destacan otras fuentes fluviales como son el embalse del Guajaro, la laguna del Luruaco, las ciénagas de Guájaros y Totumo. Por lo anterior, Colombia parece haber recibido en abundancia uno de los grandes dones de la naturaleza: el agua. Si, cuando pienso en Tales de Mileto pienso en Colombia y en el valor que tiene el agua en el desarrollo de Colombia.
Si Tales de Mileto viviera en Colombia se sorprendería al ver como la minería ha traído graves implicaciones para los recursos hídricos o como cerca de un 90% de la cuenca hidrográfica de la región Caribe están deforestadas o degradadas. Me lo imagino frente a esta situación protestante con una pancarta en cuyo interior se deja leer la frase ¡PERO CÓMO ES POSIBLE SI EL AGUA ES EL PRINCIPIO DEL COSMOS!
En esta línea, Anaxímenes fue un filósofo griego discípulo de Tales cuyo mérito fue postular el aire como principio del cosmos. Haciendo referencia a un proceso de condensación y rarefacción, Anaxímenes explica los mecanismos de cambio con los que opera el aire para dar forma a las cosas que componen el mundo sensible. Si Anaxímenes viviera hoy se sorprendería al ver las 8.000 personas que mueren en Colombia producto de la contaminación del aire. Me lo imagino frente a esta situación protestando con una pancarta en cuyo interior se deja leer la frase ¡PERO CÓMO ES POSIBLE SI EL AIRE ES EL PRINCIPIO DEL COSMOS!
Jenófanes de Colofón, fue un filósofo griego considerado el primer teólogo de la historia y el primero en tratar el problema de Dios. Como continuador de la filosofía jónica representada en Tales de Mileto, el mérito de Jenófanes consiste en postular la tierra como principio de todas las cosas. Al leer esta sentencia de Jenófanes, se me hace imposible no pensar en la fisiografía colombiana.
En cuanto a su fisiografía, Colombia cuenta con las serranías de Capiro, el pajal de la Piedra, Oropapía, Panuancho, Piojó y Santa Rosa. Por otra parte, los principales accidentes que presenta el litoral son: el cabo Barro, las puntas Astilleros, Castillejos, Manzanillos, Morro Hermoso, Moro Pelao y Sabanilla. Lo que hace que en el territorio predominen las tierras bajas y llanas, las ciénagas y las serranías. Además, posee el mayor número de ecosistemas del mundo: selvas húmedas y secas, sabanas, bosques de clima templado, bosques alto andinos, bosques de niebla, paramos, ríos, costas, arrecifes de coral, ciénagas, manglares, la selva Amazónica y el macizo Colombiano. Todos ellos considerados como unas de las áreas con mayor riqueza biológica del planeta.
Por estar en el cruce de caminos entre norte y sur América, nuestro país es el lugar de reunión de especies que vienen del norte y sur del continente. Además, algunos lugares de nuestro territorio fueron “refugios de vida” de muchas especies durante las glaciaciones. Si, cuando pienso en Jenófanes pienso en Colombia y en la importancia de la tierra para el desarrollo del agro en Colombia.
Si Jenófanes viviera hoy en Colombia se sorprendería del fracking y de la concentración de la tierra en manos de uno pocos. Me lo imagino frente a esta situación protestante con una pancarta en cuyo interior se deja leer la frase ¡PERO CÓMO ES POSIBLE, SI LA TIERRA ES EL ORIGEN DEL COSMOS, DEBERÍA SER DE TODOS!
A la protesta de estos tres filósofos se unió Empédocles quien preocupado por las demandas de sus compañeros, decidió unir sus propuestas en una sola voz y manifestar que el origen del cosmos era el agua, tierra, aire y fuego. Para el filósofo de Agrigento, estos elementos se unen por acción del amor y se dividen por acción del odio. Amor y odio, son dos periodos que se van alternando de manera cíclica en el tiempo.
Cuando reina el amor, la naturaleza florece mediante la unión de todos sus miembros. Cuando reina el odio, la naturaleza se corrompe por la división de sus miembros. En tiempos de coronavirus, Empédocles insiste que la tierra vive hoy el reinado del odio. Frente a esta situación, el filósofo de Agrigento hizo un llamado a la calma para que entre todos juntos podamos restablecer el reinado del amor.
De a poco fue creciendo el número de manifestante puesto que Anaxágoras postulo la “semillas” como origen del cosmos. Ya que esta última, constituye la base para la productividad de los agricultores cuyo producto final ha de terminar en los consumidores. Frente a esto, Anaxágoras se unió a la protesta con una pancarta que exigía al Estado garantizar que existan y se ejerzan leyes para producir semillas de alta calidad.
Asimismo se unieron Leucipo y Demócrito quienes afirmaban que la contaminación del aire estaba afectando a los átomos. Epicuro, se unió a la voz de sus predecesores afirmando que la contaminación del aire estaba afectando la desviación de los átomos en el vacío. Preocupado frente a esta situación, hizo un llamado al gobierno nacional para cancelar los días sin IVA, puesto que las aglomeraciones estaban restringiendo el espacio necesario para la libre desviación de los átomos. Por último, se unió a la marcha Anaximandro quien bajo el lema “los presentes deben pagar la injusticia que cometen frente a los ausentes” decidió levantar su voz en representación de todos aquellos que hoy no tienen voz en Colombia.
Mientras aumentaba el número de manifestante, el “ESMAD” hizo presencia en el lugar. En medio de los gases lacrimógenos y el caos, fuimos testigos de hechos sorprendentes. Observamos a Heráclito permanecer fijo e inmutable en la manifestación. Y en cambio, a Parménides, lo vimos devenir despavorido del lugar. Observamos a un escéptico no dudar frente a un policía que lo perseguía. Y un estoico que pasaba por la marcha, lo vimos quejarse al ser capturado por un policía que lo había confundido por un manifestante.
Frente a esta manifestación existían ciertos contradictores quienes afirmaban la frase: “yo no marcho, yo produzco”, a lo que Tales de Mileto respondió: ¡PERO CÓMO ES POSIBLE PRODUCIR, SI AQUELLO QUE PRODUCE LA VIDA SE ESTÁ VIENDO AFECTADO!
La importancia de la filosofía presocrática radica en una reivindicación del medio ambiente. Un llamado a cuidar nuestros recursos naturales frente a los avances de la industria y una voz de aliento para librar una batalla con lo que hoy se considera el principal problema de la humanidad: el cambio climático.
