Combatir la inseguridad con oportunidades
Según cifras del Dane las edades de los jóvenes que ingresan a la delincuencia en Barranquilla y el resto del país oscilan entre los 14 y los 25 años de edad. Una cifra alarmante que refleja como el ascenso de las expresiones de violencia e inseguridad en Barranquilla está asociada a los jóvenes. Según estas mismas cifras del Dane, este alto índice de criminalidad asociada a los jóvenes se encuentra ligada a la falta de oportunidades.
En esta línea, la única forma de vencer la inseguridad es dando oportunidades de educación, generación de ingresos, salud y convivencia ciudadana a cada uno de los habitantes de Barranquilla y el Atlántico. Lo que permite generar un abanico de posibilidades que les permita a los jóvenes y al público atlanticense en general obtener una mayor calidad de vida a partir del acceso a la educación y al trabajo. Una sociedad cuyos habitantes tenga acceso a la educación y al trabajo, es una sociedad segura y con oportunidades para todos. Pero, ¿Es posible reducir los índices de criminalidad, mejorando la educación de los delincuentes potenciales?
El principal vínculo teórico entre el aumento de la educación y el comportamiento criminal es bastante directo: la educación aumenta las oportunidades de trabajos legítimos y sus salarios, lo que reduce el atractivo financiero de las actividades delictivas. Esto es así porque en el marco de la teoría económica del crimen, los criminales son racionales y buscan maximizar su bienestar, es decir miden en términos monetarios los incentivos de realizar actividades legales versus ilegales.
Atendiendo a esta problemática varios países están tomando medidas dirigidas a niños y jóvenes en edad escolar. En Jamaica se reforzaron 56 escuelas y como parte de su programa de seguridad ciudadana, se realizaron actividades para mejorar el comportamiento de los niños y su retención en el sistema escolar. En Brasil, el gobierno de Espíritu Santo lanzó en 2011 el Plan “Estado Presente” que constituye un esfuerzo de inversión pública en la construcción de nuevas escuelas, modernizando su currículo para retener a los jóvenes en la escuela mediante la oferta de actividades extracurriculares. Implementado 15 Centros de ciudadanía con servicios de educación remedial y recreación en las comunidades con mayor incidencia del delito.
Si bien se hace necesario aumentar y fortalecer el número de policías en la ciudad, lo cierto es que la transformación del tejido social es ante todo cultural, por eso se hace necesario implementar una política que priorice la inversión social, tomando en consideración el papel transformador que juegan dos factores importantes: la cultura y el deporte en los proyectos de vida de los ciudadanos. Para ello, se deben implementar estrategias como la construcción y puesta en marcha de Centros de Desarrollo Cultural ubicados en barrios vulnerables de Barranquilla y fortalecer la labor que vienen desarrollando las Casas de Cultura en los municipios del departamento. Además de participar en procesos de formación cultural los jóvenes asistentes encontrarán programas de formación con un enfoque de valores que coadyuven a la regeneración del tejido social, posibiliten su inserción en la actividad económica y, a mediano plazo, contribuyan a la disminución de la inseguridad en Barranquilla y el Atlántico.
De manera complementaria, se debe ofrecer a los niños, niñas y jóvenes la posibilidad de acceder a la práctica deportiva como estrategia para la formación en valores mediante la construcción y renovación de plazas, parques y espacios deportivos, reforzando la seguridad y exigiendo mayores resultados al cuerpo de policía. De esta forma, se busca ganarle la partida al rival más duro de todos: la inseguridad.
