Mientras Colombia clama Paz, Uribe pide bala
«Colombia necesita seguridad, esto no es una proposición extremista»
Las redes sociales estallaron luego de las declaraciones del expresidente Álvaro Uribe, quien volvió a pronunciarse sobre el panorama actual del país, tras el magnicidio de Miguel Uribe Turbay.
El exmandatario, quien se encuentra en prisión domiciliaria, tras ser condenado por los delitos de fraude procesal y soborno en actuación penal, aseguró que lo que necesita el país es «seguridad». Enseguida las reacciones no se hicieron esperar en las redes sociales, quienes con indignación manifestaron su rechazo absoluto a la violencia de estado y recordaron los 6.402 llamados falsos positivos. «Mientras el país clama la Paz, Uribe pide guerra», «Venden inseguridad para ellos vender su proyecto político de violencia» «Utilizan la violencia como consigna de campaña, para implementar la guerra» entre otros, comentarios en las redes sociales.
«Atentaron contra el parlamentario de Cambio Radical, Julio César Triana, en el Huila. Se denunciaron amenazas contra el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, el secretario de Seguridad y 3 concejales de la ciudad», agregó el expresidente Uribe en su cuenta de X
Existe una prevención generalizada respecto del discurso guerrerista de Uribe y su partido. Hay quienes utilizan la violencia generada por los grupos armados al margen de la ley, como bandera principal de su campaña electoral, siembran miedo para vender seguridad.
Pero surgen inquietudes, elucubraciones después de analizar lo que fue el gobierno de Uribe y del balance de la supuesta seguridad democrática de la que tanto se engalanan. La carga histórica con un peso de 6.402 falsos positivos, masacres como la del Aro, la Escombrera y muchos hechos violentos atribuidos a su gobierno. ¿Tiene a caso Uribe potestad y autoridad para ofrecer seguridad? La respuesta está en las redes sociales, el pensamiento común dispuesto a castigar a aquellos que quieren volver al poder con mentiras, sin fundamentos, sin propuestas de país, pero con amenazas serias de volver a la violencia de estado.
