Bukele y la resurrección nazi en las cárceles del Salvador
Parecen campos de concentración Nazi, así se pueden retratar las cárceles de el Salvador en la era Bukele. Todo quedó en evidencia con el traslado de 2.000 pandilleros a la cárcel de máxima seguridad construida por el Gobierno de BUKELE en el Salvador, en tan solo siete meses, ha generado una nueva ola de críticas de organizaciones de derechos humanos, que cuestionan la legalidad de las medidas tomadas por el presidente del país centroamericano, desde que decretó el estado de excepción como parte de su estrategia de seguridad.

Las imágenes de cientos de presos hacinados, semidesnudos, esposados y amontonados en plena pandemia del coronavirus logró que medio planeta mirara hacia las cárceles de El Salvador.
Fue el mediático paso de su gobierno para dar a conocer internacionalmente sus drásticas medidas contra los miembros de pandillas encarcelados, convencido de que sus órdenes desde prisión están detrás del reciente incremento de homicidios en el país.
Aislamiento total sin ver la luz del sol o la inédita mezcla en la misma celda de miembros de maras rivales a muerte fueron algunas de las iniciativas del Ejecutivo salvadoreño que recibieron duras críticas de organismos de derechos humanos.
El Ejecutivo ha capturado a más de 60.000 supuestos pandilleros y cierra el cerco contra sus liderazgos, pero en el camino las autoridades han cometido fuertes violaciones a los derechos humanos. Un informe presentado a finales de enero por Human Rights Watch (HRW) revela que se han cometido “abusos a gran escala”, que incluyen hacinamiento extremo, violaciones del debido proceso, falta de garantías, detenciones masivas y muertes bajo custodia.
“Miles de personas, incluidos cientos de menores, han sido detenidos y procesados por delitos definidos de manera amplia que violan las garantías básicas del debido proceso y socavan las perspectivas de justicia para las víctimas de la violencia de las pandillas”, denuncia el organismo de derechos humanos.
Las víctimas colaterales de la «guerra» de Bukele
La «guerra» de Bukele puso a miles de soldados a patrullar las calles y ha llevado en los últimos dos meses a la cárcel sin orden judicial a 35.000 presuntos integrantes de las «maras». Si se consideran a los 16.000 que ya estaban en prisión antes de la ofensiva, actualmente habría más de 47.000 detenidos de los 70.000 miembros que se presume tienen las pandillas.
Por esos más de 35.000 detenidos, Bukele admitió que el 1% podría ser inocente. Pero varios grupos de derechos aseguran que la cifra de detenciones arbitrarias es mucho más alta. Entre ellos, Human Rights Watch (HRW) que, junto con la organización centroamericana Cristosal, ha recibido más de 200 quejas durante el estado de emergencia, incluyendo 160 detenciones que calificaron de «arbitrarias».
